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Rivas

Forjando un Nuevo Camino

Para Jose Rivas, la historia de inmigración se enfoca en sus padres.

La historia de inmigración de Jose Rivas comienza antes de que nació en el 1987. Fue a mediados de los años 80’s que primero su padre – y más tarde su madre – tomaron la decisión de inmigrar a los Estados Unidos desde El Salvador.

“Mis padres eran tan solos adolescentes,” dice Rivas. “Se conocieron en El Salvador y se enamoraron, pero Papa decidió venir acá.” Él estaba en busca de una mejor vida para su familia, pero en un tiempo donde las comunicaciones no eran instantáneos ni fáciles, manteniendo la relación con la futura madre de Jose era difícil. Aún así, ellos perseveraron, enviando cartas tan frecuentemente como podían, y disfrutando conversaciones por el teléfono cada pocos meses.

“Hoy en día no es tan difícil mantenerte en contacto con las personas a quien amas, pero en ese entonces, mi mama quedaba contenta con solo recibir una foto por el correo,” dice Rivas.

Como su padre ya tenía familia en los Estados Unidos y las oportunidades eran mucho mayores, su madre ahorró todo lo que podía y eventualmente lo siguió más o menos un año más tarde, cruzando la frontera.

“La cosa de que las gentes no se dan cuenta, cuando se cruza la frontera, es que uno no sabe si va a salir vivo,” dice Rivas.

Criándose, él dice, ciertas cosas destacaron. Las dificultades sus padres enfrentaron no hablando ingles eran significante. Otra, él dice, es que su padre no tenía un carro, así que tenía que montar una bicicleta a una estación de tren, y después coger un tren para llegar al trabajo cada día.

Pero tal vez lo que más le dio forma a sus recuerdos de niñez fue que sus padres pronto se dieron cuenta de que no podían mantener a un niño y construir la vida que querían darle al mismo tiempo – su madre se quedaba en casa con él, pero necesitaba poder trabajar para ayudar a ahorrar. Entonces lo mandaron de regreso a El Salvador para vivir con parientes entre las edades de 2 – 4.

Él nota que, a pesar de tener 33 años ahora, ese tiempo con su Tía y Tío fue algo que nunca olvidó. Mientras él respeta y tiene una relación cercana con sus padres ahora, él nota que regresar a ellos fue una transición difícil de hacer en el momento. Especialmente por que, durante ese tiempo, sus padres habían tenido otro hijo, así que no él no solo bajaba del avión a nuevos guardianes, él también tenía un nuevo hermano de que no sabía nada.

“Eso era un gran susto para mi [cuando me volvieron a ellos],” dice Rivas. “Yo pensaba que mi Tía y mi Tío eran mis padres. Todos esos años te crías y comienzas a reconocer a personas, y después otra Tía me recoge y me pone en un avión de regreso a los Estados Unidos. Los vi, y me dijeron que estos son mis padres, y fue un gran shock.”


Cualidad de Trabajador

Una de las cosas que la historia de sus padres inculcó en él es una cualidad de trabajador, y una voluntad para hacer lo necesario para completar el trabajo. Él no esquiva al trabajo duro. “Ellos me enseñaron a trabajar duro, a aprender el valor de un dólar,” él nota. “Eso me mantiene motivado.”.

El resultado es que él está aprovechando la oportunidad para la que sus padres sacrificaron para poder darle.

Hoy, él es un técnico de sistema trabajando en electrónicos como alarmas, intercomunicadores, cámaras, seguridad, y más.

“Mi papá me enseñó a ser el que más trabaja en el trabajo,” él dice. Y eso es algo que espera inculcar en la próxima generación también. Su esposa es de la República Dominicana, y su primera hija nació en agosto del año pasado.

“Cuando miro a mi hija, me miro a mí mismo, y recuerdo todas las cosas que mis padres hicieron por mi criándome, cada detallito. Yo quiero ser aún mejor, para que mi hija pueda ser mejor, y después sus hijos ser mejor.” Con eso dicho, también aprendió de sus padres que la familia es igual de importante como el trabajo duro, y él no sacrifica tiempo con su esposa e hija, asegurándose de darle su tiempo también y conseguir el equilibrio correcto.

Hasta el día de hoy, una de las fuerzas impulsoras motivando a Rivas es su deseo de hacer orgullosos a sus padres, y mostrarles que sus sacrificios no fueron en balde. Todavía hay dificultades, todavía racismo y dificultades de idioma, pero “no le puedo hacer caso a eso,” él dice. “Las gentes siempre hablarán negativo, no tienes que hacerle caso – esa es la actitud de mis padres. Mi Papa especialmente – no dejó que esos comentarios le afectaran, él sabe dónde está su cabeza, y me dijo proponerme metas y perseguirlos, y eso fue lo que hice.”

Mirando hacia el futuro, él espera algún día tener su propia empresa de seguridad, y mientras su familia está alquilando un apartamento, espera tener suficiente ahorrado para un casa dentro de poco. También espera que haya algunos hijos más en su futuro. “Me encantan los niños. No me importa si me despiertan en medio de la noche – eso es lo que me inspira.”

Para llegar hasta ahí, además de seguir trabajando y tomar experiencia y hacer conexiones, Rivas también está trabajando para certificaciones nacionales y aprendiendo todo lo que puede de todo lo que puede para hacerse más valioso como un contratista. “Siempre hay tecnología nueva, y yo tengo que mantenerme actualizado,” él dice. “No quiero perder clientes porque no me mantengo al día.”

Rivas es el ejemplo perfecto de la experiencia inmigrante, y cómo puede ayudar a múltiples generaciones construir una mejor vida.

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